23 ene. 2009

Mi cerebro verde

Saltarines, bailarines y columpios llenos de melcocha azucarada,
no de algodón de azúcar.
El té de menta está protegido por el paladar extasiado del sabor
y color. No es un confite, ni tasa de té.
Arco iris de alas azules con letras de girasol gigantes.
El color de los búfalos de mármol escondidos en el desierto.
Vamos todos a nadar y sudar gotas de sal envueltas en
menta sagrada de zacate de limón.
La fuerza de la llamada y las letras del sabor,
es la música oscura y fuerte, demente,
que me hace recordar lo que es el amor.
Una mosca en una ensalada.
Acordeones, están en el fondo de una canción.
No es un nervio ni un guasón.
Altos elefantes azules que vuelan en el cielo
tienen sonrisa de delfín en el desierto cálido
del dragón dorado de la lava marino-volcánica.
Los colores no cambian y el tiempo no pasa, pero
el sonido se propaga y somos caricaturas.
Animaciones, dibujos pegados unos tras otros,
como el cine viejo.
Y el color de las uñas desconcentran
la mirada del escritor que no sabe.
Las ondas musicales son mezcladas con la intensidad
que entra y sale de nuestra visión.
Una estrella, un espejo, una cámara
y el fuego se alza en una enredadera en una pradera espiritual.
No hay pasteles, pero el nácar se contrae en ideas de frutas asesinas.
Parece una ballena en la máquina del tiempo.
Es como si el abdomen se me llenara de oro,
esas cosquillas que en la realidad son dolor,
pero no, para mí son salvación.
Hoy el fuego me llegó al corazón y el túnel
salió de mi pulmón llevándome en un tren
por la dimensión que desapareció.
Una semana más y voy a tener que esperar
que lea luego de comenzar el otro libro.
Es más difícil analizar bien la historia.
Esa es la que el final por el momento sólo es mental.
El ladrón... Se me laguneó.

Tierra y Universo


Somos lo que somos gracias a la Tierra:
de ella sacamos nuestros alimentos,
los productos de las fábricas toman como base un producto natural.
Es curioso como todos nos sentimos identificados al ver la Luna,
sentir el Sol en la piel, jugar con la arena o la nieve,
todos reflejamos siempre un grado de amor hacia la naturaleza.
A veces el cuerpo pide relajación
y es justo el momento en el que nos vamos de paseo
a la playa o a la montaña,
incluso al jardín de nuestro hogar a simplemente estar.
Las noches estrelladas, esas noches cálidas y motivantes,
este planeta verdaderamente es precioso.
Y justo en la naturaleza es donde se evidencian con más fuerza
los detalles, todo está compuesto por detalles:
desde los diminutos pelillos del pasto hasta los hongos que crecen sobre los árboles;
desde la tierra mojada llena de insectos y raíces hasta las piedras cubiertas
por musgo en un río.
Y nosotros casi no nos detenemos a observar esas pequeñas cosas.

Las personas no suelen apreciar las figuras del fuego,
con su alma danzante y esa fuerza que emana,
ese elemento de la Tierra que recuerda de dónde venimos,
hasta sus colores cálidos activan el palpitar del corazón.
Pienso que no basta con decir un simple "gracias por la Tierra y el Universo",
pienso que ese agradecimiento va más allá de.
Cubre toda actividad que seamos capaces de hacer.
Porque todo en la vida se debe de hacer con amor.
Cada día es una manera de expresar que tenemos vida,
cada día es un ritual y una bendición.
El hecho de tener salud y consciencia es de lo que más
debemos estar agradecidos.
Dar gracias es quizás lo más que podamos hacer por todos
los regalos del día.

Somos amor y vivimos gracias a los elementos,
somos bañados en cinco o más sentidos
y todos los estados de la materia son un presente maravilloso.
Es imposible pensar en todo por lo que hay que dar gracias,
pero todo se resume en Tierra y Universo.

11 ene. 2009

Reacciones Alérgicas

Me salen ronchas en los dedos cada vez que toso sudor de oso.
A mi hermano se le abre el ojo a la mitad cada vez que come almendras de nido de dragón.
Mi mamá sufre de asma gracias al pelo del elefante del vecino.
En mi colegio prohibieron el café puesto que tiene una sustancia que duerme a los estudiantes cuando escriben en cursiva.
Las alergias son varias en este lugar, pero no es el planeta el que las causa,
es la gente que ya no sabe qué inventar,
así que se infecta hasta de lo que no tiene cura en Júpiter
y dicen que son alérgicos al agua de mar.

Sedantes, analgésicos, antidepresivos, antibióticos...
¿qué más puede el hombre fabricar?
Ojalá existiera la herbología en cada pueblo de la ciudad,
a ver si acaso la gente abre la mente a que las plantas sí curan.

Los químicos son interesantes, no diré que no,
pero hay ciertas dosis que mejor me guardo mis comentarios.
A fin de cuentas no hay que ser extremistas.
Al menos sin algunas pastillas no se tendrían buenos momentos,
puesto que están "de lado" al sentimiento de salud.

Algún día el menú dirá: arroz con calamares y una pastilla de benadril.
O la solicitud del gimnasio advertirá que es necesario tomar una pastilla de arcoxia al salir del lugar por aquello de dolores musculares.
¿Y para el dolor del alma? ¡Paxill señores, claro!

4 ene. 2009

Noche de secretos


Hola, ¿quién sos esta noche?
¿Otra vez con insomnio?
Debe ser por el exceso de cafeína en la sangre.
Te voy a contar un secreto: esta oscuridad es producto de tu imaginación,
vos sabés que todo puede desaparecer al contar hasta tres.
Hay que mantener el secreto,
todo se basa en uno mismo,
es cuestión de hacerse la promesa personal.
Cuando uno rompe su propia promesa,
duele más que fallarle a alguien superficialmente.

Otra vez el circo está en la ventana,
¿por qué no asoma la cabeza y los invita a bailar en su guarida?
Lávese la cara, límpiese los dientes, séquese las manos,
todo siempre son puras decisiones, órdenes y reglas,
que aburrido.
Sálgase de su sistema mental,
olvídese de sus medicamentos y aproveche el tiempo:
dedíquese a hacer una escultura de una mujer desnuda sobre
un columpio de madera y que lo esté
observando directamente a los ojos;
prepare un buen dibujo para un amigo muy querido;
tome fotografías con las que luego decorará la pared de su cuarto;
escriba una carta con todo sentimiento que el corazón quiera publicar;
léase aquel libro que dejó tragando polvo bajo su cama hace unos meses;
acuéstese a deleitarse con cada sonido de la naturaleza o de su música preferida.
Apague sus vagas ideas y dele espacio a lo que realmente importa,
sólo sea, sólo sienta, sólo viva.

¿Le cuento un último secreto antes de partir?
De día mi color favorito es el verde, pero de noche es el azul.

Viaje Magenta

Mi reloj del tiempo es un largo trayecto de arena movediza algo rosada,
mi vida podría perfectamente compararse con la de un arco iris.
A veces brotan del suelo peces que vienen nadando por el agua subterránea
de las vías sanguíneas de la Tierra.
Una vez topé con un Sol gigante que llevaba gafas rayadas
color verde fosforescente pero con la luz de la Luna se tornaba
de un color morado tornasol, mezclado con esas piscas de
azul que salen en el desayuno cuando uno amanece golpeado
por los dados nocturnos que lo persiguen a uno hasta en los sueños.
Mis tardes suelen ser de café en tazas grandes y retro,
algo así como tomar 'orange crush' bajo un atardecer
en la playa en épocas ácidas.
A mí me gusta que las orugas se disfracen de colores y con alas,
se vuelven totalmente libres con sus vuelos entre cristales infinitos,
entre el domo terrestre bombardeado de estrellas y plancton por las noches.
Me agrada escribir porque así se me llena la boca de mágicos alimentos
y bebidas tales como té verde blanco lleno de limones transparentes
y naranjas del prado de mis amigas las arañas.
Una vez desperté con la idea de estar saboreando aguas negras,
inmediatamente abrí los ojos por entre las olas mañaneras
y le escupí al espejo brillantes y zafiros,
todo gracias a que soñé ser minera en tierras lejanas del mar.
Me gustan mucho las conchas, a veces las uso para vestir,
hago mucho ruido, pero eso es lo de menos,
a mí me parece que es música para mis oídos,
como la de los conciertos en plazas abiertas llenas de
personas eléctricas ahogadas en alcohol o
sustancias inofensivas y sonrientes.
Sería genial tomar vitamina D en el jardín de la casa con sólo
un bikini de carita feliz, sería uno todo un personaje
maravillado del vivir.
Los reflejos del alma en el corazón de los demás me parece
que es la mejor manera de dar un abrazo,
como esos que dan los niños al recibir un algodón de azúcar
que se robó un duende de una feria gitana de por ahí.
Insisto, a veces mi vida parece ser un arco iris o una historia fantástica.