15 mar. 2009

Momentos exaltados


Sentidos agudos de nuevo.
Todo toma un tiempo particular,
el ritmo se detiene un poco
y salen de nuevo a la luz los detalles que se dejaron pasar por tanto tiempo.

Se agudiza todo porque no existe otra explicación,
simplemente hay más 'sentir'.
Desde el poder visualizar la basura en una pestaña
y saber perfectamente en cuál tira de cabello se encuentra la molestia.
La picazón de la cara producida por el roce con el pelo despeinado.
Observar cada color más bello que nunca y hasta poder definir su textura,
los tejidos en que estos están prisioneros;
la asperesa de las cosas;
el reflejo de los cristales bajo la estela de los árboles,
uno determina hasta la brisa entre las ramas,
las observamos desde abajo,
gracias a un reflejo producto de luz, sombras y superficies,
pero las vemos, y eso es lo que importa.

Ya veo por qué somos tan amantes de las galletas.
El morder esa masa crujiente que se mezcla con la danza de la lengua
y cae sobre los demás órganos del sistema digestivo
en forma de bolo alimenticio
produce un sentimiento de placer no sólo por el sabor,
sino por la textura de la galleta en sí,
el sonido del crujir, el morder y el masticar.

Al sacar una de las galletas del paquete
observo que su chocolate estuvo derretido
y en él se marcó el sello de la marca que
había en la parte dura de su compañera de empaque.
El olor me mata los sentidos.

Me pregunto si las personas han experimentado este tipo de cosas
y se han detenido a apreciarlas.

A veces jugamos con las proporciones, con la vista,
con los ángulos visualizados en el borde de una ventana,
pero sólo a veces.

Últimamente suelo preguntarme si lo que escribo será agradable de leer
para los demás, puesto que sólo son ideas que escupe la mente,
eso no me debería interesar, ya que el escribir es algo
muy personal, pero... ¿seré un fracaso?
Esta pregunta me mete en una corriente de ideas controversiales,
temas civiles y materialistas propuestos por la sociedad y los arquetipos.

Los números son una manera de explicar la naturaleza
y materializar el conocimiento del ser,
al igual que el lenguaje.
Pero no sé por qué las matemáticas nunca me llamaron la atención,
no comparto mi felicidad con ellas.
En cambio las letras sí me gustan,
pero detesto que no se pueda expresar todo lo que conocemos con ellas,
quizás eso le causa más misterio al tema de la existencia.

Siempre me han gustado mucho las artes y la naturaleza.
Es lo único con lo que me encuentro identificada,
están ligadas a mis pensamientos, y al menos
lo que siento suele poder expresarse mediante estos medios.

Tengo ganas de bailar, ¿qué tal un poco de fiesta?
Moverse con la música y soltar el alma,
dejar que la mente vuele y simplemente
dejar ir todo sentimiento,
por esto es que me gusta tanto bailar,
además que uno se conecta con dimensiones extrañas
en la mente o quién sabe dónde.
Nos transporta a algo desconocido.

Siempre la vida ha sido muy bonita,
uno es el que se la complica.
Y pensar positivamente al caminar,
salir o vivir, llena el espíritu de maneras inexplicables.
Gracias a esto he logrado tener amigos sin en realidad serlos.
Una amiga me contó que veía duendes,
así que los dibujaba para luego buscarlos
y ver el mensaje que le querían transmitir.
Me pregunto a diario cómo estará y cómo le habrá ido.
Sólo recuerdo que tenía gafas y hacía yoga.
Otra vez construí una amistad en un bus con una chica
que se sentó a mi lado, recuerdo que tenía el pelo colocho.
Aunque no hablamos hubo muy buena compañía,
me traía paz y confianza.
E inclusive, las amistades directas que poseo son maravillosas,
ya sea que la persona esté a mi lado,
a kilómetros de distancia o en otro país.
No dependo de nadie,
pero sentir compañía es más satisfactorio
que contar hasta diez pasando por el 'bien' entre el 5 y el 6.