28 feb. 2009

Caída libre

Hoy tuve la maravillosa idea de tirarme de la copa de un árbol
y luchar en contra de la gravedad.
Lo mejor de todo es que... no funcionó,
esta vez mi fantasía fracasó.

Tuve un viaje astral,
un tour inolvidable y difícil de contar.
Unas voces sonaron desde el fondo de mi cabeza
y comencé a tener la vaga gana de querer despertar.
Pasé por un viaje lleno de colores,
pero el fondo seguía siendo negro,
todo iba tan rápido, parecía un túnel del tiempo.
Sentí una fuerte energía sobre mi pecho
que me presionaba con más fuerza al suelo.

Traté de calmar los latidos de mi corazón.
Conté hasta diez:
uno, dos, tres, cuatro, cinco, ..., seis, siete, ocho, nueve, diez.
Nada.

Abrí un ojo, el derecho, y no divisaba nada.
Comencé a sentir mi respiración más tranquila y pasiva.
Respiré profundo tres veces y
comencé a sentir mi cuerpo, estaba viva, claro.

Abrí el ojo izquierdo,
y pude observar vagas figuras borrosas y muy poco color.
Lo cerré de nuevo.
Moví los dedos de mis manos,
ambas manos tronaron y fue una liberación de estrés tan inmensa.
Sentí zacate en mi espalda,
sentí rocas en mis pies y de nuevo respiré.

Ahora sí, abrí ambos ojos y pude ver todo,
veía a través de la gente,
veía sus energías y todo era de colores tan intensos
que podía definir perfectamente los pájaros de los árboles.
Me sentía aliviada, volví a contar hasta diez,
para ver si todo estaba en calma:
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, bien, seis, siete, ocho, nueve, diez.
¡Sí! Mi corazón volvió a palpitar de una manera tan sabrosa y la respiración me llenaba tanto.
Un momento realmente mío,
realmente feliz y provechoso para apertura mental.

La gente me observaba extrañada
y yo los veía con los ojos bien abiertos,
les sonreí, y les dije:
"¿¡Qué, todo bien!?"
Me levanté y me fui en bicicleta a mi cabaña de madera.


Fuego de vida en escena

El fuego es mi elemento,
bailar con él es sentir fuerza, seguridad,
el místico placer que se siente en el alma.
El calor que nos lleva en un viaje por el tiempo
a nuestras raíces.
Esa luz que ilumina el pecho, el corazón,
lo cálido, esa energía que penetra en las caderas.
Bailar con fuego es bailar con él,
conmigo, con la Tierra.
Seguridad, movimiento, arte, danza, escenario y profesionalismo.
Una fuerte mirada,
una sonrisa tenue pero marcada,
y el aura en constante movimiento de colores.
Esta noche es un peso sabroso,
todo va a salir bien,
y esas lágrimas fueron de adentro,
sacar malas vibras y abrir paso a las cosas buenas.
Recuerde el por qué baila,
el por qué el fuego la llena...
recuerde todo y dedique la noche
a las diosas, los duendes místicos y su ser.
Esto es un espectáculo de unión,
pero usted es lo que importa,
ábrase a los demás y ¡disfrute!

Viaje ex-tra|ño|

Uno, dos, tres, cuatro gotas de aceite de mar caen sobre su cuerpo.
El hielo cubre el horizonte y el frío eriza la piel,
tonificando cada músculo del cuerpo.
Un levitamiento de alma y caemos en el centro de un bello bosque frondoso,
el frío ya no es tanto, y la tierra del suelo es suave,
perfecta para recostarse en ella.
El sol tira sus rayos que entran vagamente por entre las ramas de la cima de los árboles.
Los colores del cielo parecen un arco iris
y mis manos se vuelven como alas,
dispuestas a flotar por encima de la realidad,
sobrepasar toda creencia
y experimentar prácticamente la perfección del ser,
no importa vida,
no importa muerte,
sólo energías, colores, lo que veo,
lo que siento,
y ni pienso, hablar no es suficiente.

Splash sobre el pasto verde
lleno de flores amarillas,
y me salen hombrecillos por todo lado,
yo les hablo profundamente desde el alma.

Vuelvo a ver y está tendido sobre el suelo,
pero está volando,
y las notas musicales se incrustan en su frente, sus manos.

Incógnita


¿Por qué no dedicarse a sólo leer?
A veces quien escribe necesita tomar alguna vacación,
ahogándose en placeres distintos.

Hoy tuve ganas de besarlo,
cada beso es distinto:
algunos están cargados de color,
otros te llevan a volar por ahí,
o te hacen nadar.
Tuve ganas de tenerlo entre mis piernas
y besas sus mejillas.

Quizás he querido llorar;
quizás me haga falta hablar más,
no sólo del vivir, sino de mi ser...
Poseo muchas cosas que ni conmigo misma suelo conversar.

A veces todo es sentir, o simplemente observar.
Muchas veces ese suele ser mi medio de comunicación.

Me meto en un libro que me ha sacado las lágrimas y me choca en el alma,
me salgo un rato de la vida y sólo disfruto esas letras.
Sentimientos en papel que activan la imaginación y nos conmueve.

Fuera del sistema, me convierto en una chica observadora,
maravillada de la vida, de los mágicos logros de la naturaleza.
Cierro mis ojos y me dejo deleitar por música que dicen
que destruye el cerebro poco a poco, si es así,
¡qué buena forma de ir muriendo!
Abro los ojos para sólo ver y volver a maravillarme.
Ahí luego comprendo que conozco más de lo que puedo expresar,
pero a la vez no conozco ni la mitad de lo que podría.

Creo en mis habilidades y agradezco el apoyo de seres
que uno bien sabe que valen la pena
y marcaron el corazón de uno.

Vidas vienen y van en esta Tierra.
Esta dimensión llena de misterio,
y esa 'incógnita' que de nada sirve saberla.
Sólo yo sé cuándo comenzó mi vida,
sólo yo sé lo que he vivido
y sólo yo sabré el viaje luego de 'la muerte' en la Tierra.
Muchos libros pueden acercar conocimientos a lo que ES,
pero es mejor vivirlo y creerlo,
que materializarlo y dejar de lado
la verdadera importancia del SOMOS.

2 feb. 2009

Estruendo vegetal

Hoy choqué con el cielo
y hubo un estruendo gigante,
se abrieron grietas desde otra dimensión
y comenzaron a caer viscosas gotas de colores,
parecía vómito galáctico,
pero el olor era a perfume de flores.
De la nada algo me tocó el hombro y escuché una voz quién sabe de dónde.
El fondo de la voz tenía una música tan bailable
que todos nos pusimos a danzar en medio de la plaza,
encima de las casas,
dentro de los carros, donde fuera;
unos a solas, otros con parejas
o en grandes grupos.
Al comenzar a reírme por la diversión que estaba pasando en esos momentos,
proyecciones de frutas pintaron las paredes de la ciudad,
de la nada, mi bosque de cemento se volvió
en un palacio de vegetales con colores vivos y alegres.
Y de repente me di cuenta que lo que importaba era estar viva en ese preciso momento,
vivir esas cosas tan bizarras y saludar al tiempo
como si fuera mi amigo y yo no su esclava.
Abrí los ojos al interior de mi corazón
y encontré viejas promesas que seguían en pie.
Me detuve un momento
y encendí fuego con mi mirada,
todos comenzamos a saltar
y aquello parecía un espectáculo,
claro, era el espectáculo de la vida, de ese momento.

La gente descubrió el sabor de aprovechar el tiempo,
y yo, ¿qué no aprendí?
Comencé a gritar, porque el saborear el aire
es evidencia de tener salud.
Buenos momentos de máximo ser.
No hubo que explicar qué sucedió ahí, sólo éramos, sólo fue.
Y así seremos, siempre.

Una Noche de Magia

Entro a un callejón oscuro y las rodillas me comienzan a temblar,
es la adrenalina de la droga mezclada con el frío de la noche.
El lugar no me parece nada familiar,
pero de repente escucho sonidos étnicos que salen de las paredes,
conforme me acerco se escuchan con más fuerza
los golpes melodiosos de los tambores,
el choque de la piel de animal con las manos de hombres extasiados
por su música me deleita el caminar.
Comienzo a sudar, es un ambiente cálido
y el olor es una mezcla de esencias exóticas,
con Madre Tierra y fuego.
Por unos segundos no paraba de escuchar risas del interior del lugar,
de la nada salió un tipo vestido de azul,
tenía clavos en la cara y en los brazos.
Me sorprendió tanto que me asomé un poco más
y observé ese lugar lleno de personas auténticas,
mucho fuego, mucha danza,
la locura era el principal estado de ánimo para esa gente,
¡me parecían maravillosos!
De la nada me salió una niña invitándome a hacer arte,
'¿arte?', le dije
y ella sólo me cerró la boca con sus pequeños dedos,
me tomó de la mano y saltó por una ventana.
¡Ah! Pegué un grito agudo, todo era un sueño.
Otra vez con esos sueños raros.
Al ver a mi alrededor me encontraba sumergida en una noche azul
y el aroma era algo sagrado,
tenía todo el cuerpo pintado de colores
y estaba descalza sobre el zacate.