8 dic. 2009

Viajes nocturnos

Las noches son gigantes y los viajes aún más camotes.
Corren las inseguridades que se convierten en los condimentos necesarios para ganar y palpar ese conocimiento propio.
Al cerrar los ojos somos libres y andamos por dimensiones extrañas visitando lugares o personas a través de sus sueños, nosotros sólo somos.
Lokeras espectaculares, como el habitar dentro de una manzana o tener tambores que nacen de las palmas de las manos.
Una soñadora no tiene límites y pues, una llega más lejos si admite que eso es parte de su carrera.

El despertar luego de un viajesote deja mucho qué meditar,
además que el cuerpo se regenera y la mente rejuvenece.
Es una buena medicina esta la de dormir y soñar.
Además que todo está lleno de causalidades y sincronías.
Bellas melodías que caen como gotas de rocío sobre un campo lleno de flores.
Cuerpo sano que se extiende por el espacio,
hoy me amo, hoy amo mi vida y el entorno.
¿Hoy, solamente?