11 ene 2009

Reacciones Alérgicas

Me salen ronchas en los dedos cada vez que toso sudor de oso.
A mi hermano se le abre el ojo a la mitad cada vez que come almendras de nido de dragón.
Mi mamá sufre de asma gracias al pelo del elefante del vecino.
En mi colegio prohibieron el café puesto que tiene una sustancia que duerme a los estudiantes cuando escriben en cursiva.
Las alergias son varias en este lugar, pero no es el planeta el que las causa,
es la gente que ya no sabe qué inventar,
así que se infecta hasta de lo que no tiene cura en Júpiter
y dicen que son alérgicos al agua de mar.

Sedantes, analgésicos, antidepresivos, antibióticos...
¿qué más puede el hombre fabricar?
Ojalá existiera la herbología en cada pueblo de la ciudad,
a ver si acaso la gente abre la mente a que las plantas sí curan.

Los químicos son interesantes, no diré que no,
pero hay ciertas dosis que mejor me guardo mis comentarios.
A fin de cuentas no hay que ser extremistas.
Al menos sin algunas pastillas no se tendrían buenos momentos,
puesto que están "de lado" al sentimiento de salud.

Algún día el menú dirá: arroz con calamares y una pastilla de benadril.
O la solicitud del gimnasio advertirá que es necesario tomar una pastilla de arcoxia al salir del lugar por aquello de dolores musculares.
¿Y para el dolor del alma? ¡Paxill señores, claro!

4 ene 2009

Noche de secretos


Hola, ¿quién sos esta noche?
¿Otra vez con insomnio?
Debe ser por el exceso de cafeína en la sangre.
Te voy a contar un secreto: esta oscuridad es producto de tu imaginación,
vos sabés que todo puede desaparecer al contar hasta tres.
Hay que mantener el secreto,
todo se basa en uno mismo,
es cuestión de hacerse la promesa personal.
Cuando uno rompe su propia promesa,
duele más que fallarle a alguien superficialmente.

Otra vez el circo está en la ventana,
¿por qué no asoma la cabeza y los invita a bailar en su guarida?
Lávese la cara, límpiese los dientes, séquese las manos,
todo siempre son puras decisiones, órdenes y reglas,
que aburrido.
Sálgase de su sistema mental,
olvídese de sus medicamentos y aproveche el tiempo:
dedíquese a hacer una escultura de una mujer desnuda sobre
un columpio de madera y que lo esté
observando directamente a los ojos;
prepare un buen dibujo para un amigo muy querido;
tome fotografías con las que luego decorará la pared de su cuarto;
escriba una carta con todo sentimiento que el corazón quiera publicar;
léase aquel libro que dejó tragando polvo bajo su cama hace unos meses;
acuéstese a deleitarse con cada sonido de la naturaleza o de su música preferida.
Apague sus vagas ideas y dele espacio a lo que realmente importa,
sólo sea, sólo sienta, sólo viva.

¿Le cuento un último secreto antes de partir?
De día mi color favorito es el verde, pero de noche es el azul.

Viaje Magenta

Mi reloj del tiempo es un largo trayecto de arena movediza algo rosada,
mi vida podría perfectamente compararse con la de un arco iris.
A veces brotan del suelo peces que vienen nadando por el agua subterránea
de las vías sanguíneas de la Tierra.
Una vez topé con un Sol gigante que llevaba gafas rayadas
color verde fosforescente pero con la luz de la Luna se tornaba
de un color morado tornasol, mezclado con esas piscas de
azul que salen en el desayuno cuando uno amanece golpeado
por los dados nocturnos que lo persiguen a uno hasta en los sueños.
Mis tardes suelen ser de café en tazas grandes y retro,
algo así como tomar 'orange crush' bajo un atardecer
en la playa en épocas ácidas.
A mí me gusta que las orugas se disfracen de colores y con alas,
se vuelven totalmente libres con sus vuelos entre cristales infinitos,
entre el domo terrestre bombardeado de estrellas y plancton por las noches.
Me agrada escribir porque así se me llena la boca de mágicos alimentos
y bebidas tales como té verde blanco lleno de limones transparentes
y naranjas del prado de mis amigas las arañas.
Una vez desperté con la idea de estar saboreando aguas negras,
inmediatamente abrí los ojos por entre las olas mañaneras
y le escupí al espejo brillantes y zafiros,
todo gracias a que soñé ser minera en tierras lejanas del mar.
Me gustan mucho las conchas, a veces las uso para vestir,
hago mucho ruido, pero eso es lo de menos,
a mí me parece que es música para mis oídos,
como la de los conciertos en plazas abiertas llenas de
personas eléctricas ahogadas en alcohol o
sustancias inofensivas y sonrientes.
Sería genial tomar vitamina D en el jardín de la casa con sólo
un bikini de carita feliz, sería uno todo un personaje
maravillado del vivir.
Los reflejos del alma en el corazón de los demás me parece
que es la mejor manera de dar un abrazo,
como esos que dan los niños al recibir un algodón de azúcar
que se robó un duende de una feria gitana de por ahí.
Insisto, a veces mi vida parece ser un arco iris o una historia fantástica.

25 dic 2008

Dígame usted

Uno, dos, tres,
pum, pum, pum,
la mente está oscura dentro de una burbuja musical,
orgasmo personal.
Retumban las paredes de la imaginación
y un Ohm entra con discreción a danzar por todo el salón espiritual.
Una inyección de ondas que penetran en lo profundo del beat de los latidos del corazón.
Esa distorsión y la vista nublada de tanta energía y pasión cerebral.
Los oídos se conectan con las neuronas de la mágica celebración.
Cada sonido es una oración de bendición,
fortalecen toda vibra del alma.
La luz y los objetos se vuelven tan... ellos,
místicos y difíciles de explicar.
El bajo me llega a los pulmones,
el resonar en mi caja mental me convierte en una pluma por el compás de los sentidos.
Todo se siente tan liviano, tan puro.
Se siente como uno estuviese drogado.
Todo lo puedo saborear con sólo observarlo
y todo lo que escucho, lo siento.
Los pensamientos se me transportan por una espiral llena de mezclas afrodisiacas,
sin principio ni fin,
una amalgama de ideas que saltan en son del ritmo de las distintas dimensiones.
Lo más intenso es que se pueda comunicar la experiencia
pero jamás con el mismo calibre de la persona que lo emite.
Sólo se abre la imaginación de las experiencias
a punto de ser abiertas para ser sentidas,
pero en realidad todo actúa como una especie de viaje por entre
lava subterránea en medio de coágulos de sangre que transportan el ser
al espacio lleno de estrellas y cometas danzantes desafiando la física
de que en el vacío no se propaga el sonido.
El humo con distintos aromas exóticos se consume en enredaderas de flores azules
con un movimiento similar al de una serpiente,
el cuerpo se paraliza, pero todos lo vivimos distinto.
Mi azul puede que sea su rojo o mi círculo puede que sea su cuadrado,
todo se vuelve tan interesante, ¿usted no lo ve así?
Las bellezas del arte, las rayas y los aspectos viscosos que se mezclan con las notas musicales,
muy bonito.
Es como sentir una carrera de emociones y de pronto toda esa acción
se deshace en pura desesperación por nada...
Que confuso, ¿verdad?
No, no lo es, una vez que uno así lo ve, lo vive, cambia.
Los números desaparecen y los deseos son como mariposas
dentro de una nave espacial de colores imitando una melcocha navideña,
donde la música es quien crea todo el paisaje.
Le salen pies a las canciones y nos hacen cosquillas hasta que las invitamos
a soñar al mundo paralelo de nuestra vida.
Y todo siempre se vuelve un ciclo... sin fin,
pero cada vez más sabroso.
Con un poco de alma prestada en el clímax del sentir,
se goza el recorrido verde del beat musical que nos envuelve en árboles
y bosques donde los hongos dominan el lugar y uno sólo se sienta
con una flor en la mano a contemplar del quién salimos,
de quién somos hijos.
Y de repente seguimos caminando por las estelas del suelo gelatinoso
del órgano que recubre nuestro cráneo.
Un masaje corporal, un beso que se une carnalmente
a la punta del corazón del rey del espíritu,
amigo de libélulas y poderes mentales,
el deber llama y todo es tan extraño.
Ahora sí se mezcló todo en el té,
ya no sabe a flor, ni a miel,
sino a café, porque renació de los pies de quien danza descalzo en la tierra,
pisando el humus del sol.
Las texturas se vuelven tibias y los ojos arden de tanto limón
que se salpicó de una piscina de alcohol.
Quizás una ida a la playa,
el paraíso de la creatividad, quizás nada sea así,
quizás usted es quien me cuenta lo que sucede cuando comienza su ritual personal.
Esta música, esta noche, me despiertan las manos y no sólo danzo
por arco iris en agujeros negros, sino que abren paso
a que me cubran de hojas secas que guardaban en el bote
con el que suelo hundirme por las corrientes del mar.
Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno.
Ahora sí, ¿por dónde iba?

12 dic 2008

Culto Lunar


Son casi las 4am y el llamado de la Luna llena me ha despertado,
estoy hechizada bajo los misterios de su noche.
Esta luz escarlata sobre mi piel,
mis hombros son guiados a la danza.
Es tan poderoso como una bella luz del cielo puede ser tan místico
y nos puede dar tanto.
Sus energías son mágicas y al menos a nosotras
nos hace sentir más mujeres,
crecemos junto a ella con cada ciclo.
Esta noche es bella, no sólo por ese enorme satélite
que se asoma por la ventana,
sino porque la noche en sí estéticamente está fantástica:
con sus maravillosas estrellas, las pocas nubes danzantes y el color azulado,
el ambiente perfecto para un ritual espiritual.
El sonido del río y la brisa me cautivan el alma,
me consumen en una especie de escalofríos
que no sé si sudar o tener frío.
Siento mi abdomen contraído y los pies tensos,
este simplemente es un momento para ser y sentir, vivir.
El aura amarillento de la luna
hace que las nubes que pasan a saludarla
se combiertan en un manto de aspecto sucio,
le da un toque mágico al asunto.
Me pregunto si habrán duendes observando mis manos,
si habrán seres llamando a que los acompañe,
ese bello ritual navideño,
no es sólo que el cabello crece si se corta
o que las mareas aumentan en potencia,
es todo un proceso donde la mente se conecta con el alma
y el cuerpo en una especie de purificación universal,
se conectan todos los estados y se activan todos los sentidos.
Es justo la hora de abrir el pecho hacia algo más,
de saborear el placer y esa paz que lo hacen a uno meditar
y sentir el cuerpo, la función de la respiración
y el deber de los latidos del corazón.
No es momento de desesperación,
esta alucinación a otra dimensión
se vuelve cálida y musical.
No me diga nada, sólo acompáñeme y descúbrase,
es cuestión de conocer la mente.
|P|A|Z|